Y nunca conoceremos la verdad
Quince semanas después de aquel
trasquilamiento, el 10 de febrero de 2014, ese mismo gobierno anunció que
aportaría los fondos necesarios y suficientes para retomar la construcción de
la segunda línea del Metro como forma de dar respuesta a los reclamos de los
habitantes de la zona oriental de la capital. Esa fue una excusa difícil de
creer porque tan reducidas movilizaciones nunca han logrado algo de un gobierno
con las arcas vacías. Habría entonces que preguntarse: ¿Que pasó en realidad?
A pesar de ser una empresa que desde que surgió se
ha mantenido más allá del punto de quiebra, tan pronto el gobierno planteó
públicamente la disminución de su presupuesto, eructaron los “metristas” desde
sus propias filas. Ni siquiera dieron tiempo a que algún sector social se
manifestara libremente. Quienes salieron a reclamar fueron los “dolientes” que
han disfrutado de las mieles del tren subterráneo. Un suplidor de materiales de
construcción, un contratista, un economista mercenario, un consultor a sueldo
de la OPRET y un magnate de las bancas de apuestas quien organizó unos cuantos
micromítines. Ellos forjaron unas “movilizaciones populares espontáneas” a
favor de seguir despilfarrando el erario para beneficio de uno de los grupos
del Partido de la Liberación Dominicana.
La arrogancia que demuestran en cada declaración
pública evidencia la clase de poder que ejercen sobre las asignaciones
presupuestarias que se les otorgan. Como medida puede usarse el tenaz
empecinamiento de Diandino Peña al oponerse a que se instalen y pongan en
funcionamiento las líneas alimentadoras del Metro. Tan obstinado es que ha sido
capaz de comprar casi cien autobuses, pagar comisiones a unos
intermediarios, coimas a otros, intereses bancarios a tasas comerciales y
expresar agradecimientos a algunos organismos internacionales por sus
donaciones, para entonces dejar podrir a la orilla del mar esos vehículos,
antes que ponerlos en servicio para beneficio de la eficiencia y rentabilidad
del Metro.En su ambición quisieran ocultar que, en la medida que el dichoso
Metro se amplíe, así mismo irán creciendo las pérdidas. No hay esperanza de
atenuarlas ni amortizarlas mientras no haya una administración transparente en
el uso de los fondos que se le entregan.
Pero no aparece la racionalidad suficiente para
ceder en su resistencia a instituir las rutas alimentadoras. No porque sean
ignorantes o ingenuos. Todo lo contrario: son excesivamente sabichosos. Su
proyecto estratégico consiste en que las innúmeras líneas del sistema del Metro
que proyectan se alimenten unas a otras. Parece cosa de imbéciles, pero no lo
es. Es que son desmesuradamente ambiciosos al querer gastar diez mil millones
de dólares en algo que podrían lograr con menos de un solo millón de dólares.
La ambición es inconmensurable y el desprecio por la eficiencia, absoluto.
Volviendo al tema original del cambio de orientación
de parte del gobierno de Danilo Medina en torno al financiamiento del Metro
cabe hacer varias preguntas:
¿Qué motivó que los administradores del Estado tuvieran
preferencia para invertir en beneficios sociales en noviembre y que ahora,
alegando reclamos populares, abastezcan sensiblemente al barril sin fondo del
Metro? ¿No es aplicable en este financiamiento el “sunk cost”?
¿Fue esta puesta en reversa un componente de la
pugna entre Danilo y Leonel a la que había que buscarle un “bajadero” para
evitar rompimientos prematuros y desagradables en torno al Congreso del PLD?
¿Existía algún acuerdo, secreto e inviolable, de
Leonel Fernández vinculando las construcciones del Metro de Panamá con el de
Santo Domingo?
¿Encontró el gobierno, súbitamente, el dinero que no
existía quince semanas antes, hasta el punto de que alcanza para obras de bien
social y para el Metro?
¿Existió alguna presión insoportable desde los centros
financieros que aportan capitales al gobierno actual?
¿Hubo insinuaciones brasileiras que sugirieron el
cambio de opinión?
¿Todas las anteriores?
Parece que nunca sabremos la verdad que nos haría
libres porque, por más divergencias que pudieran tener los del PLD, entre ellos
se guardan las espaldas para tratar de preservar el poder hasta 2044.
Ver articulos relacionados:
La sobre valoración de los vagones del metro
http://eldia.com.do/la-sobre-valoracion-de-los-vagones-del-metro/
ADJUDICACION DE LAS PLANTAS AL CARBON ES JUSTIFICAR LO INJUSTIFICABLE
http://ramonf2004.blogspot.com/2015/07/adjudicacion-de-las-plantas-al-carbon.html
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ODEBRECHT Y SUS
NEGOCIOS EN REPUBLICA DOMINICANA
http://ramonf2004.blogspot.com/2015/06/victor-diaz-rua-y-odebrecht.html
A principios de noviembre del 2013, el gobierno sometió al Congreso Nacional una adenda al presupuesto del año siguiente con una sensible reducción de las asignaciones planteadas previamente para el Metro de Santo Domingo. Alegaban entonces que esos fondos serían utilizados para mejorar los salarios de los médicos y otros sectores de la sociedad dominicana.